Adventismo del séptimo Día

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Iglesia Adventista del Séptimo Día es una iglesia de la familia cristiana evangélica, surgida a partir del movimiento millerita en Estados Unidos a mediados del siglo XIX. El movimiento desarrolló algunas características distintivas, tales como la creencia de que el séptimo día es el Sábado del Señor, la creencia de que la muerte es un estado de inconsciencia (i.e. el alma no es inmortal), y que la Segunda Venida global de Cristo es inminente. La organización también es conocida por sus enseñanzas sobre la dieta y la salud, junto con la idea de que una de las pioneras la Sra. Elena G. de White recibió inspiración profética.


Tabla de contenidos

Orígenes

La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació a partir del Movimiento Millerita de la década de 1840, que resultó ser una de las últimas oleadas de reavivamiento del Segundo Gran Despertar religioso. El movimiento Millerita recibe su nombre de William Miller, quien, durante su adultez temprana, llegó a ser un Deísta. Luego de pelear en la guerra de 1812 (entre Estados Unidos y Gran Bretaña), Miller compró una granja en Low Hampton, Nueva York, y comenzó a frecuentar una Iglesia Bautista cercana para complacer a su abuela. Un día, al leer un sermón a pedido de los diáconos locales, fue convencido de los beneficios de la salvación Cristiana. Como resultado de la ridiculización de sus amigos deístas, comenzó a estudiar la Biblia, utilizando una concordancia cómo su única ayuda de estudio. A través de su conocimiento de la historia, Miller se dio cuenta que los eventos descritos en el libro de Daniel capítulos 2 y 7 correspondían a eventos históricos. Cierto día, al estudiar Daniel 8:14 llegó a estar convencido de que la "purificación" de la que hablaba el profeta se trataba al regreso de Cristo para purificar la Iglesia. Aquí aplicó un razonamiento de "sentido común", tal como el principio de interpretación profética de día por año, a las profecías de Daniel y Apocalipsis. Su aplicación de estas técnicas a la profecía de "los 2300 días" de Daniel 8:14 lo llevaron a concluir de que la segunda venida de Cristo ocurriría "alrededor del año 1843." El movimiento Millerita culminó con el "movimiento del séptimo mes", que enseñaba que el "ministerio sacerdotal de Cristo" culminaría con la purificación de la tierra, estableciendo la segunda venida de Cristo en o antes del 22 de octubre de 1844. Como Cristo no regresó en esa fecha, el episodio se llegó a conocer como "el Gran Chasco".

Un pequeño grupo de Milleritas creía que sus cálculos habían sido correctos, pero que su comprensión de la purificación del santuario era equivocada, y comenzaron a enseñar que otra cosa había sucedido en 1844. Su estudio de la Biblia los llevó a la convicción de que en esa fecha Jesús había entrado al "Lugar Santísimo" del santuario celestial, y había comenzado un "juicio investigador" del mundo: un proceso a través del cual ocurre una examinación de los registros celestiales para "determinar quiénes, a través del arrepentimiento de sus pecados y la fe en Cristo, están en condiciones de recibir los beneficios de la expiación"¹, luego del cual Jesús regresará a la tierra. De acuerdo a la enseñanza de los Adventistas, el retorno de Cristo puede ocurrir muy pronto, aunque existe la determinación de nunca fijar fechas para Su retorno, en armonía con el Evangelio según San Mateo, que dice, "el día y la hora nadie sabe" (24:36).

Al mismo tiempo que los seguidores del movimiento estudiaban el santuario, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor de guardar el Sábado como día de reposo entre los primeros Adventistas fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del Sábado gracias a un folleto escrito por un predicador Millerita llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven Bautista del Séptimo Día, Rachel Oakes Preston.

Este mensaje gradualmente fue aceptado y formó parte del tema de la primera edición de la publicación de la Iglesia, "La verdad presente" (The Present Truth), que apareció en Julio de 1849. Aunque al comienzo se creía que el "sábado" comenzaba a las 6 pm, para 1855 se aceptó en general de que el "sábado" comienza con la puesta del sol. (Ver sección "Doctrinas")

Durante alrededor de 20 años, el movimiento Adventista consistió de un grupo disgregado de personas que se adherían al mensaje. Entre sus mayores partidarios se encontraban James White, Ellen G. White y Joseph Bates. Luego de intensas discusiones se estableció en Battle Creek, Michigan, una iglesia organizada formalmente llamada Iglesia Adventista del Séptimo Día. En el momento de su organización, es decir, en mayo de 1863, contaba con 3500 miembros. A través de grandes esfuerzos evangelísticos por parte de sus ministros y miembros laicos, y gracias a la dirección de Ellen White, la iglesia creció rápidamente y estableció su presencia fuera de América del Norte durante la última parte del siglo XIX. En 1903, la sede denominacional se mudó de Battle Creek a una sede temporaria en Washington D.C., y poco tiempo después se estableció en la localidad cercana de Takoma Park, Maryland. En 1989 la sede fue cambiada de lugar nuevamente, esta vez a Silver Springs, Maryland.

Doctrinas

La doctrina Adventista del Séptimo Día se basa en la tradición protestante anabaptista. La doctrina protestante del "sacerdocio de todos los creyentes" es tan central en el pensamiento de los Adventistas del Séptimo Día que los miembros siempre han sido animados a estudiar la Biblia para descubrir la verdad por sí mismos, guiados por el Espíritu Santo. Esto puede llegar a explicar su renuencia para establecer un credo. La doctrina Adventista se asemeja a la corriente ortodoxa principal de la teología protestante trinitaria, con algunas excepciones.

Tradicionalmente, los Adventistas del Séptimo día se han opuesto a la formulación de declaraciones de credos, aceptando las Sagradas Escrituras como su único credo. A los fines de la coherencia interna, los Adventistas del Séptimo día han formulado un grupo de creencias fundamentales y prefieren verlas como descriptivas en lugar de prescriptivas. Hasta 2005 poseía 27 creencias fundamentales, pero durante la Sesión de la Asociación General de la Iglesia de ese año, se agregó una creencia, teniendo así en total 28 creencias fundamentales.

Algunas de las diferencias más notables con otras denominaciones cristianas en cuanto a creencia son:

El Séptimo Día como día de reposo

Los Adventistas del Séptimo Día creen en el Sábado, el séptimo día de la semana, como el verdadero día de reposo, basando esta creencia en el mandamiento divino encontrado en Éxodo 20:8-11 que dice "el séptimo día es reposo* (aquí equivale a Sábado) para Jehová tu Dios" (Versión RV60). Los Adventistas guardan este día como uno de 24 horas de puesta de sol a puesta de sol, comenzando el viernes por la tarde. Otra justificación para esta creencia proviene del relato de la creación del Génesis en la que Dios descansó en el séptimo día, un enfoque que fue inmortalizado por los Diez Mandamientos. Para los Adventistas el Sábado representa una comunión entre ellos, Dios y otros seres humanos. El Sábado es una celebración de la creación de Dios y de su regalo de redención.

Según la creencia Adventista del Séptimo Día, la adoración en el séptimo día como Sábado es una característica crucial y definitoria de la iglesia remanente. La escatología Adventista tradicional describe, basado en Apocalipsis, un "tiempo de angustia" que culmina con una ley dominical mundial, incluyendo la pena de muerte para aquellos que no acaten la ley. Bajo tal amenaza, muchos sucumbirán, y solo el remanente fiel continuará observando el séptimo día Sábado.

Cabe destacar, sin embargo, que los Adventistas del Séptimo Día creen que serán salvos por Fe en Cristo. Creen en los 10 mandamientos que Dios escribió con su dedo. El Sábado es parte de los 10 mandamientos, le dan considerablemente más importancia a guardar el séptimo día Sábado que la importancia que le dan otras denominaciones a la adoración en domingo.

El infierno y el estado de los muertos

Los Adventistas del Séptimo Día creen que la muerte es como lo declara Eclesiastés 9:5: "los muertos nada saben." Esta ideología sostiene que una persona no tiene forma consciente de existencia hasta su resurrección, que, según creen, será o en la ocasión de la segunda venida de Jesús (en el caso de los justos) o luego del milenio de Apocalipsis 20 (en el caso de los impíos). Esto significa que el infierno no existe en nuestros tiempos presentes, y que los impíos serán destruidos para siempre luego del milenio de Apocalipsis 20 (Ésa es la muerte segunda de la que habla el texto de apocalipsis, la verdadera muerte).

Bautismo

Los Adventistas del Séptimo Día practican el bautismo de los creyentes por inmersión completa, en forma similar a los Bautistas. Argumentan que el bautismo requiere consentimiento por entendimiento, y responsabilidad moral. De manera que los bebés solamente son dedicados al Señor, que en realidad es un símbolo de la gratitud a Dios por el bebé, por parte de los padres, la comunidad e iglesia, y de su compromiso de criar al niño en el amor de Jesús. Los Adventistas del Séptimo Día creen que el bautismo es un nuevo nacimiento hablando espiritualmente, testifican su muerte al pecado y de su intención de caminar en una vida nueva. El bautismo es simbolo de la unión con Cristo, del perdon de los pecados, y de la recepción del Espíritu Santo y es contingente sobre una afirmación de fé en Jesús y un arrepentimiento de pecados evidente, es una declaración pública del compromiso de la vida del individuo y su entrega a Jesús; por lo tanto comienza una nueva vida en el Señor..

La Segunda Venida de Cristo

Los Adventistas del Séptimo Día creen en una Segunda Venida de Cristo inminente y visible en todo el mundo que será precedida por un tiempo de angustia en el que los justos serán perseguidos, y un Anticristo exhibirá gran poder sobre la tierra. La enseñanza de que Cristo será visto por todos en la ocasión de su segunda venida se basa en Apocalipsis 1:7 que dice: "todo ojo le verá." además, lo dicho a los discípulos y a las personas que estaban en el momento de la ascención de Cristo registrado en Hechos 1:9-11 que dice que "volverá del mismo modo en que lo habéis visto ir al cielo". Los Adventistas creen que éste será el momento en el que ocurrirá lo que se describe en 1 Tesalonicenses 4:16, en el que "los muertos en Cristo resucitarán"

El Espíritu de Profecía

Una de las enseñanzas de la iglesia Adventista es que el "Espíritu de Profecía" es una señal identificadora de la iglesia remanente, que, según ellos creen, se manifestó en el ministerio de Ellen G. White. Ellos también establecen con claridad que la Biblia es la norma única por la cual debe ser probada toda enseñanza y toda experiencia.


Prácticas y costumbres

Actividades del Sábado

La rutina típica del Sábado de un Adventista del Séptimo Día normalmente comienza en la tarde del viernes con el culto de puesta del sol en el hogar o en la iglesia. El Sábado de mañana comienza con el estudio de la Biblia y una oración de agradecimiento por el descanso y reposo físico y espiritual. Al igual que los creyentes de otras denominaciones, a la mayoría de los Adventistas les gusta vestirse bien cuando asisten a los servicios de la Iglesia, que en la mayoría de los países comenzará normalmente a las 9:30. La Escuela Sabática o escuela bíblica es un momento de estudio de la Biblia con un folleto como apoyo para el estudiante. Este folleto es distribuido a todas las iglesias adventistas en el mundo, teniendo un tema de estudio en común durante un trimestre. Cada Clases de escuela sabática consta con su propio folleto de estudio. Los mas Pequeños tienen el Folleto "Cuna", luego vienen los "Infantes", más adelante vienen los "Primario", "Intermediarios", "Juveniles", "Universitarios" (si lo son) y por último el folleto de adultos. En este estudio biblico filial que puede incluir cantos, relatos misioneros, oraciones y el estudio de la Biblia que se extenderá hasta alrededor de las 10:45. Se forman varios grupos en los cuales los temas bíblicos y preguntas prácticas son discutidos con libertad. Luego de un pequeño recreo, la hermandad se reunirá nuevamente para un servicio de iglesia que sigue un formato típico evangélico que puede diferir de iglesia a iglesia pero que siempre tendrá un sermón como característica principal. Una vez cada tres meses, los Adventistas del Séptimo Día practican la Santa Cena (conocida en otras denominaciones como eucaristía), la cual es un servicio abierto, basado en el informe de San Juan capítulo 13. El servicio incluye una ceremonia de lavamiento de los pies y la participación de la Cena del Señor que consiste de panes sin levadura y jugo de uva no fermentado.

En algunas iglesias, los miembros y otros amigos pueden quedarse en la Iglesia para un almuerzo a la canasta, para el cual todos contribuyen con un plato. Las actividades del Sábado de tarde pueden variar mucho dependiendo del contexto cultural, étnico y social.

Actividades de extensión

Las actividades de extensión misionera de la Iglesia Adventista del Séptimo Día apuntan tanto a no creyentes como a creyentes de otras denominaciones. Los Adventistas del Séptimo Día creen que Cristo ha llamado a los que creen en él para ministrar a todo el mundo. Como tal, la Iglesia tiene presencia en más de 200 países en el mundo. Sin embargo, los Adventistas son cautelosos para asegurarse de que el evangelismo no estorbe los derechos básicos del individuo. La libertad religiosa es una postura que la Iglesia Adventista del Séptimo Día apoya y promueve. Los esfuerzos evangelísticos Adventistas tradicionales consistían de misiones urbanas y la distribución de folletos como "The Present Truth" (La verdad presente), que fue publicada por James White desde 1849.

Los Adventistas, como lo demuestra su distribución expansiva de folletos, al igual que sus ancestros milleritas, por mucho tiempo han sido propulsores de los ministerios basados en los medios de difusión. Hasta que J. N. Andrews fue enviado a Suiza en 1874, los esfuerzos mundiales Adventistas consistían enteramente de la circulación de folletos como los de White en muchos lugares. La lectura de dichos materiales fue la razón primaria por la cual Andrews eventualmente fue llamado para viajar ultramar. En el último siglo, dichos esfuerzos también han involucrado la utilización de los medios de comunicación modernos tales como la radio y la televisión. El primero de éstos fue el programa radial de H. M. S. Richards, "Voice of Prophecy" (La voz de la profecía), que inicialmente fue transmitido desde Los Ángeles en 1929. Desde entonces los Adventistas han estado en la vanguardia del evangelismo por medio de los medios de comunicación. Un programa, "It is Written" (Escrito está), fue el primer programa religioso en ser transmitido en colores. Hoy, la Iglesia cuenta con varios canales como "The Hope Channel" (El canal de la esperanza), o "The Three Angels Broadcasting Network" (La red de difusión de los tres ángeles), los cuales operan internacionalmente, transmitiendo las 24 horas del día tanto por cable como por satélite. También cuentan con un estudio de televisión (Nuevo Tiempo) ubicado en la ciudad de San Pablo en Brasil, el cual transmite por internet su programación de radio y televisión tanto en castellano (www.nuevotiempo.org) como en portugués (www.novotempo.org.br).

Salud, dieta y sexualidad

Los Adventistas del Séptimo Día presentan un mensaje de salud que recomienda el vegetarianismo y se espera la abstinencia de sangre, carne de cerdo, crustáceos, y otros alimentos proscriptos como "animales inmundos" en Levítico 11, al igual que la abstinencia de alcohol y tabaco. Debemos destacar, sin embargo, que muchos Adventistas se abstienen de estos alimentos como deseo de mantener un estilo de vida saludable, más bien que la adherencia a Levítico. Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día tuvieron mucho que ver con la aceptación de cereales en el desayuno de la sociedad occidental. John Harvey Kellogg (En principio adventista, luego apostata de dicha fe) de fama mundial por su compañía de cereales "Kellogg", fue uno de los fundadores de la obra Adventista del Séptimo Día. Los Adventistas del Séptimo Día mantienen en funcionamiento una gran cantidad de hospitales y otras instituciones relacionadas con la salud.

El artículo de tapa del número de Noviembre de 2005 de la "National Geographic Magazine" trata sobre la longevidad de los Adventistas, de 4 a 10 años más que los no Adventistas. Junto con los nativos de Okinawa y Cerdeña, los Adventistas son las personas que más viven en el mundo, una característica que se adjudica a las prácticas de salud y al Sábado semanal como des-estresante.

La posición oficial de los Adventistas con respecto al aborto es que los abortos por razones de control de natalidad, selección de sexo, u otras conveniencias no son aprobados. Sin embargo, hay situaciones en las que una mujer puede estar enfrentando circunstancias excepcionales que presentan serios dilemas morales o médicos, tales como serios peligros para la vida de la mujer embarazada, grandes riesgos para su salud, defectos congénitos severos diagnosticados cuidadosamente en el feto, y embarazo producido por una violación o incesto. Aunque el tono general hacia el aborto es negativo, el individuo Adventista puede tomar cualquier posición política dentro del espectro: como tal, algunos abortos muy particulares pueden llegar a ser realizados en los hospitales Adventistas.

Según una declaración oficial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, los matrimonios heterosexuales son la única base Bíblica en la que se permite la intimidad sexual. Los Adventistas del Séptimo Día no llevan a cabo matrimonios homosexuales. Aún más, una relación homosexual es una de las circunstancias en las que se permite el divorcio.

Estructura, gobierno e instituciones

Estructura y gobierno

La iglesia Adventista del Séptimo Día es administrada por medio de una representación democrática que mezcla elementos jerárquicos y presbiterianos.

La Iglesia local es el nivel fundamental de la estructura de la organización, y es la cara pública de la Iglesia. Cada Adventista bautizado es miembro de una iglesia local y posee poder de voto dentro de esa iglesia. Hay varios cargos eclesiásticos dentro de una iglesia local, incluyendo los cargos ordenados de pastor, anciano y diácono, al igual que secretario y tesorero. Todos estos cargos, exceptuando el de pastor, son establecidos por el voto de la comisión de nombramientos de la iglesia local.

Por encima de la iglesia local en la estructura, se encuentra la asociación, misión o campo local. La asociación es una organización de iglesias de una región, que establece la posición de los pastores o ministros, es la dueña de los terrenos y propiedades de la iglesia y organiza la distribución de ofrendas y el pago de los pastores. La asociación es también responsable de la elección y ordenación del personal ministerial. Es llamativo que varias familias dominan las elecciones de las alta estructuras eclesiásticas.

Por encima de la asociación local se encuentra la unión de asociaciones, que involucra varias asociaciones dentro de un área establecida.

El nivel más alto de gobierno dentro de la estructura eclesiástica es la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (General Conference of Seventh-day Adventists), que consiste de 13 divisiones, cada una de las cuales está asignada a varias regiones geográficas. La Asociación General es la autoridad de la iglesia y tiene la palabra final en temas de conjetura y de administración. La Asociación General es encabezada por un Presidente, cargo ocupado actualmente (c. 2006) por Jan Paulsen. Las oficinas centrales de la Asociación General se encuentran en Silver Springs, Maryland, EE. UU.

Cada organización es gobernada por una sesión general que ocurre a ciertos intervalos de tiempo. Aquí es donde se toman las decisiones generales importantes. El presidente de la Asociación General, por ejemplo, es elegido en la Sesión de la Asociación General cada cinco años. Los delegados de esta sesión son elegidos por las organizaciones de los niveles inferiores. Por ejemplo, cada iglesia local elige delegados para las sesiones de Asociación local.

El manual de iglesia brinda posibilidades para que cada nivel de gobierno pueda crear instituciones educativas, de salud, publicación y otras.

Otras instituciones

Durante mucho tiempo los Adventistas han tenido gran interés en la educación. La Iglesia Adventista administra uno de los sistemas educacionales protestantes unificados más grande del mundo. Operan unas 5.700 escuelas primarias y secundarias, al igual que colegios, universidades, seminarios y escuelas de medicina en alrededor de 145 países en el mundo. Este sistema educacional involucra unos 66.000 docentes y 1.257.000 estudiantes. El programa educacional Adventista es extenso y completo, y engloba la salud mental, física, social y espiritual, y tiene como meta el preparar a los jóvenes para la vida en el cielo, prometida por Cristo, después de su Segunda venida.

El departamento de jóvenes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día administra una organización para niños y niñas de 10-16 años de edad llamado "Club de Conquistadores" (Pathfinders). Éste es similar a los Boy Scouts, exceptuando que niños de ambos sexos pueden ser miembros. El club de Conquistadores expone a los jóvenes a actividades tales como acampar, servicio comunitario, educación basada en habilidades y los entrena para el liderazgo. Para los niños más pequeños se encuentra el club de Aventureros, que luego alimentan el programa de Conquistadores.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día ha estado activa por más de 100 años abogando a favor de la libertad religiosa. En 1863 sus líderes fundaron la Asociación Internacional de Libertad Religiosa, la cual es universal y no sectaria. El concejo Estatal de la Iglesia Adventista del Séptimo Día sirve para proteger a diversos grupos religiosos de ciertas legislaciones que puedan afectar sus prácticas religiosas. Recientemente la organización ha estado luchando para que se establezcan legislaciones que protejan a los empleados Adventistas del Séptimo Día que desean guardar el Sábado.

Desde hace más de 50 años la iglesia ha estado activamente promoviendo la ayuda humanitaria a través del trabajo de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (Adventist Development and Relief Agency), ADRA por sus siglas. ADRA trabaja como una agencia no sectaria de ayuda humanitaria en más de 120 países del mundo. ADRA ha sido conferida el Estado Consultivo General por la comisión de Economía y Sociedad de las Naciones Unidas. En todo el mundo, ADRA emplea más de 4000 personas para ayudar tanto a proveer ayuda humanitaria en las crisis y el desarrollo en situaciones de pobreza.

La iglesia también posee varias organizaciones asociadas extra-iglesia. Éstas se denominan Ministerios independientes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.


Membresía

El requisito primario para ser miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es, cumplir con el mandato de Cristo, cuando dijo: "Por tanto id y adoctrinad a todas las naciones y bautícenlos...". De acuerdo con este principio, la Iglesia Adventista es reconocida por la instrucción que previamente al bautismo presenta.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, que bautiza habiendo educado previamente a sus catecúmenos, es una de las organizaciones mundiales de mayor crecimiento, debido primariamente al incremento de membresía en los países del tercer mundo. Dependiendo de la manera en que se midieron los datos, se dice que la membresía de la iglesia alcanzó el millón entre 1955 y 1961, y llegó a 5 millones en 1986. Para el año 2000 la iglesia tenía 10.782.042 miembros, cifra que creció a 14.487.989 miembros para fines de 2004. Se cree que alrededor de 25 millones de personas adoran en las iglesias cada Sábado, y la iglesia opera en 204 de los 228 países reconocidos por las Naciones Unidas.

Vástagos y divisiones

A lo largo de la historia de la denominación, ha habido muchos grupos de personas que han dejado la iglesia y formado sus propios movimientos, como sucede con muchas denominaciones. El más conocido de estos grupos quizá sea la "Rama de los Davidianos" (Branch Davidians), que se formó en 1929; entre otros.

Luego de la Primera Guerra Mundial, un grupo conocido como los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma [[1] (http://www.sdarmgc.org)] se formó como resultado de las acciones de ciertos líderes de iglesia europeos durante la guerra, quienes decidieron que era aceptable que los Adventistas tomaran parte en la guerra. Cuando los intentos de reconciliación fallaron luego de la guerra, el grupo se organizó en forma separada de la iglesia en una conferencia entre el 14 y el 20 de Julio de 1925. El movimiento fue incorporado oficialmente en 1949. Este movimiento se fraccionó luego en 1951 formando dos grupos los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma y la llamada Sociedad Misionera Internacional registrada oficialmente en 1952.


Críticas desde los círculos evangélicos

Una discusión común en los círculos Evangélicos es si las doctrinas Adventistas del Séptimo Día se alejan lo suficiente de las enseñanzas ortodoxas como para calificarse más bien como secta. Muchos cristianos evangélicos siguen el consejo de Walter Martin del Instituto de Investigación Cristiana, quien escribió: "...no es perfectamente posible ser un Adventista del Séptimo Día y al mismo tiempo ser un verdadero seguidor de Jesucristo, por culpa de los conceptos heterodoxos".3

Sin embargo, aún hay aquellos que, como John C. Whitcomb4, afirman que el Adventismo es sectario, basado en su supuesta aislación e intolerancia hacia no Cristianos y no Adventistas. Whitcomb cita el énfasis en la educación Adventista como ejemplo de esto, a pesar de que muchas denominaciones cristianas poseen su propio sistema educativo. Sin embargo, la Educacion Adventista es reconocida como una de las mejores en el mundo debido a su riqueza valórica y a los principios biblicos que se entregan; educación que no se encuentra en ningún otro centro educacional.

Hay también muchas críticas hacia la autoridad dada a Ellen White y algunas de sus enseñanzas.[2] (http://www.ellenwhite.org/espanol/index.html) Muchos creen que la autoridad que se le brinda a Ellen White es contraria a la creencia Protestante de "sola scriptura", en la que la Biblia es considerada la única fuente inspirada de autoridad. Sin embargo los adventistas se apegan a la biblia como su norma de fe, además de ser fundamento para sus doctrinas, con las cuales se rigen en la vida cristiana.

El ser humano siempre ha tenido la tendencia a descriminar todo aquello que rompe con los esquemas del grupo en donde está conformado. Debemos recordar que al inicio, todas las organizacionas religiosas fueron juzgadas como sectas. Y aun dentro de estas mismas organizaciones hay diferentes formas de pensar.

ExAdventista (http://www.exadventista.com) Un Ministerio Cristiano que tiene como su cometido, alcanzar a los que fueron adventistas del séptimo día, cristianos comprometidos con el tema, y aquellos adventistas del séptimo día quienes estudian con toda seriedad la validez de sus creencias, como también a sus amigos y familias.


Críticas: Iglesia Adventista del Séptimo Día vista como secta

La Iglesia Adventista del Séptimo Día: ¿Una iglesia controversial?

El adventismo del séptimo día es hijo de una cadena continuada de profecías incumplidas. En las primeras décadas del siglo XIX un predicador llamado William Miller llegó a la conclusión, partiendo de una extravagante interpretación de Daniel 8:14, de que el fin del mundo debía producirse en 1843.

Cuando la profecía no se cumplió Miller fue pronunciando nuevos vaticinios que apuntaron a un retorno (el advent que entonces ya dio nombre a sus seguidores) de Cristo el 21 de marzo de 1844, el 18 de abril de 1844 y el 22 de octubre de 1844. Estas últimas profecías fracasaron igual que las anteriores y acabaron por tener un efecto desolador sobre los adeptos de la recientemente creada iglesia. Quizá el fracaso del 22 de octubre de 1844 hubiera podido significar su fin de no haberse producido un episodio que realmente resultó indispensable para su supervivencia.

El 23 de octubre de 1844, uno de los adeptos adventistas llamado Hiram Edson, afirmó haber tenido una visión en la que había contemplado a Cristo llegando al pie de un altar en el cielo. De aquí se desprendía que Miller no había errado en su cálculo profético, sino en la ubicación del cumplimiento. Cristo había llegado pero no a la tierra sino al santuario del cielo, concluyendo así la obra de expiación comenzada en la cruz más de mil ochocientos años antes. Se trataba, sin duda, de una explicación bastante absurda, pero ciertamente resultó eficaz.

A partir de entonces 1844 se convirtió en una fecha clave del adventismo. Primero, porque, supuestamente, Cristo había concluido la expiación en ese año y, segundo, porque ya quedaba muy poco para que regresara a la tierra. De ser la fecha final, 1844 pasó a convertirse en el año de inicio de un período de tiempo cargado de fuerza escatológica. En 1844 no terminaba el mundo, pero empezaba el breve tiempo anterior a su final.


En los años inmediatamente siguientes, el movimiento quedó en manos de una visionaria estadounidense llamada Ellen G. White, que fue introduciendo nuevas doctrinas (la negación del infierno y de la inmortalidad del alma, el establecimiento de una dieta pseudolevítica, la creencia en que Cristo era la reencarnación del arcángel Miguel (ahora se reconoce la Trinidad), la afirmación de que los pecados de toda la humanidad habían sido descargados sobre el diablo, la insistencia en que el domingo era la marca de la bestia descrita en el Apocalipsis y, por lo tanto, había que guardar el sábado, la doctrina de que la Iglesia católica es la gran ramera y las iglesia protestantes son las hijas de esa prostituta, etc.)

Todas esatas aseveraciones de la Iglesia Adventista del 7º Dia son ahora ratificadas con un estudio sincero y profundo de las profecias biblicas las cuales nos muestras cada uno de los eventos descritos por lo llamados "pioneros" de la iglesia que junto con el papel central de 1844, se convirtieron en el entramado doctrinal del nuevo movimiento religioso, siendo la biblia el fundamento de su doctrina. SE debe contextualizar que esta fue época de gran efervescencia religiosa en los Estados Unidos de Norteamérica donde abundaban “profetas”.


En 1844 muere J. Smith fundadores de los Mormones, quien con sus visiones supuestamente divinas y predicaciones logró forjar una nueva religión. Esta época vio surgir además a Mary Baker Eddy la profetiza y fundadora de la iglesia de la Ciencia Cristiana.


Tiene especial relevancia mencionar la iglesia de los Testigos de Jehová (iglesia formanda por fieles empapados por el adventismo). Esta denominación posee el “corpus” doctrinal tomado del adventismo, así también profetizaron el fin del mundo para diferentes fechas siendo una de la más importantes la fecha señalada para 1914. El "corpus" doctrinal de los Testigos de Jehová -al igual que la iglesia adventista- niegan la existencia del infierno y de la inmortalidad del alma, así como la afirmación de que Cristo era la encarnación de Miguel el arcángel (afirmación no sostenida por la iglesia adventista actual) o la de que otras fes religiosas son la gran ramera del Apocalipsis.


Esta denominación, basó sus cálculos acerca de la fecha del fin del mundo también en profecías divinas. Los Testigos de Jehová presentan una fenomenología temporo social devenida del adventismo por lo siguiente, re adaptaron el fracaso de 1914 (respecto a la venida de Cristo) tal como los Adventistas lo habían hecho para la fecha del año 1844. Ellos sostienen que en 1914 sí había venido Cristo pero de manera invisible y que la manifestación visible de esa venida no tardaría mucho.


Regresando a Ellen G. White como profeta adventista podemos decir a modo de ejemplo ella indicó que Gran Bretaña lucharía como beligerante contra el Norte durante la guerra de Secesión y Estados Unidos sería "humillado hasta el polvo". Sin embargo, como era de esperar, su mayor énfasis giró en torno a vaticinar vez tras vez la fecha de la segunda venida de Cristo. Los ejemplos son numerosísimos. Baste decir que Ellen G. White profetizó que Jesús volvería pronto y que la guerra civil americana era una clara señal de que la venida de Cristo; que regresaría antes de que la esclavitud fuera abolida en Estados Unidos, o que los adventistas vivos en 1856 aún los estarían cuando Cristo regresara.


No hace falta decir que ni uno solo de estos vaticinios se cumplió y ello pese a que Ellen G. White enseñó que en una visión escuchó "el día y la hora de la venida de Jesús", o a que profirió afirmaciones tan tajantes como la de que Cristo no escucha las oraciones de los que no son adventistas, o la de que la gente debía abandonar las iglesias que no eran adventistas y unirse al adventismo si deseaban salvarse.


Dado que el adventismo sostenía -y sostiene- que Ellen G. White recibía sus revelaciones de Dios, que no era meramente una intérprete de las Escrituras y que sus escritos están tan inspirados por el Espíritu Santo como la Biblia, los aspectos que señalados tienen una enorme importancia y constituyen en buena medida uno de los factores mas discutibles del adventismo. Resulta curioso que una iglesia que dice sostener un mensaje tan completo y bíblico no proclame a primeras y abiertamente la totalidad del mensaje de la señora White como profeta.

Es imposible encontrar en las iglesias adventistas sus obras completas, originales no reeditadas o corregidas. Existen afirmaciones especialmente controvertidas como la de que algunas razas humanas son fruto del mestizaje entre hombres y bestias, que se necesitan siete días para entrar en el cielo, o que Ellen G. White vio a Enoc en el planeta Júpiter. En lo referente a asuntos controvertidos sobre aseveraciones de Ellen G. White, (en el caso de ser conocidas por los adeptos adventistas) son tratados como materia exclusiva por eruditos y teólogos adventistas, quienes se encargan de explicar e instruir acorde a sus enunciados doctrinales estas supuestas falencias de su profeta. Como en la mayoría de las nuevas religiones se discrimina aquello que debe ser enseñado al adepto de lo que no.

A pesar que los escritos de Ellen White son considerados inspirados por el espíritu santo, o sea infalibles algunos de sus afirmaciones -a la luz de los hechos- requieren un especial tratamiento interpretativo por parte del ministerio adventista.


Se otorga una enseñanza bíblica algunas veces “ad litteram”, otras veces se aplica una cuestionable exégesis de los textos bíblicos y no siempre meramente visionarios de las enseñanzas de la señora White, en el sentido de que no existe el infierno como lugar de tormento de los réprobos, de que la inmortalidad del alma es una creencia anticristiana, de que la dieta pseudolevítica de la señora White es el propósito de Dios para el hombre, de que Satanás ha llevado los pecados de toda la humanidad, o de que el domingo era la marca de la bestia descrita en Apocalipsis.


La represión de aquellos adeptos que cuestionaban la más mínima doctrina es realmente feroz en estas nuevas religiones y se traduce siempre en sanciones durísimas como la expulsión del colectivo que, supuestamente, incorpora en su seno a los únicos salvos; aunque se subraya el papel de conexión con la divinidad de sus fundadores y dirigentes respectivos y la veracidad de sus enseñanzas. El Adventismo mantiene una identidad distante de otros grupos como un culto emocional eficaz donde el adepto se siente parte de una familia especial, “elegida” de esta manera es escasa la la deserción de adeptos. . Se enfatiza el carácter exclusivo y óptimo de su interpretación de la Biblia- se esfuerza por ocultar la naturaleza (penosamente falaz) de enseñanzas o profecías previas.


Cabe entonces preguntarse por la finalidad fundamental de esta organización, será en realidad, salvaguardar la fidelidad a unos principios supuestamente divinos, (de hecho no se han ha publicado las obras originales completas de Ellen White) sino asegurar la estabilidad de la organización. En ese sentido, como en otros, estos movimientos religiosos presentan unas peculiaridades que las configuran como un fenómeno de expresión espiritual muy específico y diferenciado. Sin duda la gran mayoría de los Adventistas o Testigos de Jehová son tan reverentes y honestos en su oraciones como cualquier otra iglesia o denominación, elemento que le otorga gran responsabilidad a sus administradores de fe.


-Texto autorizado bajo la licencia GFDL (www.libresparasiempre.com.ar/Sectas/ElFundamentalismo.htm)


Referencias

  1. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. "Creencias de los Adventistas del Séptimo Día". Florida, EE. UU: Asociación Publicadora Interamericana, 1988.
  2. Enoch de Oliveira, "La mano de Dios al timón". Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, Argentina, 1986.
  3. Walter Martin, "Kingdom of the Cults" Edición revisada. Minneapolis, Minnesota: Bethany House, 1997, p. 517.
  4. http://en.wikipedia.org/wiki/John_C._Whitcomb


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