Esencia de Dios
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Por: Guillermo Antonio Domínguez.
Hablar de la esencia de Dios es hablar de su Ser como ser (Éxodo. 3:14), de su naturaleza, de su substancia, la cual es divina y personal (Éx. 3.14-15), creadora, infinita, sabia, soberana, inmensa (infinita) y eterna (Job caps. 38,39; Is. 40:13,14, 18,21-23,25,26-28; 43:10b; 45:5,21,18; Rom. 1: 11: 33-36). Esto trasciende el concepto de una simple fuerza impersonal y mecanicista que llena el universo. Lo antes dicho se predica de Dios en virtud de la predicación que de Sí él ha hecho a través de la creación. Como bien diría el Apóstol Pablo: “…porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Lo invisible de él, su eterno poder y deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa, …” (Rom. 1:18-20). Esto es lo que algunos llaman revelación natural; Dios revelándose o predicándose a la razón humana a través de lo creado. Ya Aristóteles habla de Dios como el motor inmóvil y causa de todas las causas. Aún con las deficiencias que alguien pueda encontrar en sus razonamientos, fue lo más cercano que de Dios el hombre profano pudo predicar del Ser Absoluto de Dios, de su esencia y naturaleza. Lo otro lo encontramos en la Biblia, a través de la revelación especial. El Logos estaba trabajando en la mente del hombre para que éste pudiese ver a Dios a través de la creación. Pablo expresa sus palabras en definición personal de lo que él entiende que Dios ha revelado de Sí: Dios es invisible, como diría Jesús: Dios es Espíritu. Un ente de naturaleza intangible, existencia y personal. No solo existencial, como cosa, sino como persona, y ésta, divina. Aquel cuya existencia y poder no tiene límite. Su naturaleza es ser Espíritu divinal, libre, infinito, poderosísimo, sin límite y eterno. Sólo de esa manera es posible estar en la infinitud del universo a la vez, tratando de entender su omnipresencia, su trascendencia al concepto espacio-tiempo; sólo así es posible su presencia a la vez en cada persona que le acepta como su Dios; sólo así puede estar pendiente de su criatura y toda su creación al mismo tiempo. Todo lo abarca por cuanto Espíritu. Le sigue su eternidad y poder, lo que secuencialmente lleva al concepto de divinidad. Luego eternidad, en virtud del entendimiento del concepto tiempo, en tanto tiempo sin intervalo de tiempo, esto es, sin principio ni fin; y su poder, lo cual se predica de su acción creadora sin límite: Todopoderoso. No existe nada en creación que él esté limitado a hacer o crear. Su esencia es personal, por cuanto él es la persona por excelencia, la primicia del concepto persona. En él convergen todos aquellas cualidades que el ser humano ha entendido y definido finitamente como elementos o cualidades personales, y que definen a un ser como persona, sólo que en Dios se presentan en su forma y esencia perfecta e infinitas, puesto que es imposible que la criatura pueda conocer, entender y explicar en el sentido absoluto el ser de Dios; el efecto no puede ser superior a la causa. Las atributos de omnisciencia, inmensidad, eternidad, infinitud, no son sino categorías que la criatura en su finitud ha logrado pretender entender de la esencia simple de Dios. El hombre no es, sino la imagen de su creador, imagen y semejanza que abría de llevar de aquel que se encarnaría como hombre perfecto, y de aquel que vendría a poner su sello o presencia sobre la criatura. Su esencia es personal, por cuanto racional en perfección absoluta; es personal por cuanto consciente de su identidad perfecta e infinita; su esencia personal por cuanto consciente de sí mismo como tal en relación a su creación.
Así, la inteligibilidad que de la esencia divina hay en nosotros, es imperfecta debido a la desproporción entre su infinitud y lo limitado de la razón de la criatura. Sólo podemos adquirir imperfectamente el conocimiento de la esencia divina a través de los efectos. Su esencia trasciende a nuestro entendimiento, de modo que no podemos saber de Dios excepto aquello que él ha decidido revelar de sí. Esa esencia o naturaleza, se ha venido a manifestar con mayor inteligibilidad en la persona de Jesús, imagen de la esencia de Dios (karacter = impronta exacta del Ser de Dios). Ver: Trinidad, doctrina bíblica, El Padre y La Obra de Cristo, Naturaleza de Cristo
Por: Guillermo A. Domínguez. dominguezguillermo@hotmail.com
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